Armonía Cofrade Blog. Suenan los tambores, le sigue la música. Con solemnidad, alegría y el público emocionado, la Virgen de Regla se levanta. Aplausos y más aplausos, la Madre de Jesús marcha ante miles de jóvenes entregados en un ambiente entre fiesta y oración.
El Papa se ha marchado y anochecía en Madrid, empieza el traslado de los 15 pasos que han presidido el Vía Crucis ante el mundo entero. Una madrugá en plena capital de España que comenzó a las diez de la noche y que se ha alargado casi hasta la salida del sol.
Los pasos lucían su mejor cara y procesionaban igual que lo hacen cada semana Santa en sus ciudades: unas con tono solemne como la de Valladolid, otra bailando a su Cristo para hacerle más amable el camino al Calvario, un Calvario que la juventud del mundo entero le ha hecho más agradable, pese a no estar en tiempo de Pasión. Y el público, estático, no se movía, Cibeles a reventar de gente esperando el paso de la siguiente procesión y gritos: ¡Viva!
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Los cofrades lucen los pasos con sus mejores galas
Momentos antes un costalero de la Virgen de Regla señala que el paso es la primera vez que sale de Sevilla y será probablemente la única vez, “es algo que hay que vivirlo y es un orgullo, cuando estás bajo el paso, oír a la gente aplaudir”.
El secretario de la cofradía penitencial de Nuestra Señora de la Piedad cuenta que están viviendo este acontecimiento “con mucho orgullo y muchas ganas”. Su modo de procesionar es más serio y así han salido por las calles de Madrid, para que el mundo entero les vea, pero pese a la seriedad de sus formas, “ver a la juventud es una alegría y en el paso, además, de 1.700 integrantes tenemos más de 900 chicos menores de 18 años, por lo que somos una cofradía joven”. Decía que lo que le ha sorprendido más al pasar el Papa ha sido su cara de satisfacción “por ver el recibimiento de los jóvenes. Es con lo que me quedo: con su gesto de serenidad y satisfacción”.
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Los legionarios orgullosos de haber traído a su paso
También los legionarios se mostraban emocionados y orgullosos de haber traído a su Cristo a Madrid. Álvaro, uno de ellos, madrileños, destacaba: da gusto estar así en Madrid, la ciudad está llena de vida”. Otro apuntaba que “el desfilo del Cristo de la buena muerte en Madrid es algo histórico”. Además, antes de salir en procesión, destacaban que los traslados de los pasos “es algo que a la gente le gusta y el jueves se quedaron hasta las cuatro de la mañana para verlos”.
Álvaro apuntaba que Benedicto XVI, “pese a su fama de serio es una persona muy animada. Se le veía muy contento. España y su gente alegre y eso lo siente el Papa. ¡Mirad como están todos!”. Es la primera jornada a la que asiste, le hubiera gustado ir la JMJ de Toronto, pero no fue porque es el único de sus amigos creyente: “Por estar en la legión dicen que estoy loco, así que por ser cristiano… pues también; pero el jueves vinieron a verme, y hoy han repetido, así que eso es porque les habrá gustado y, aunque no crean, de algo se empapan”, apuntaba.
Los cofrades del granadino Jesús despojado de sus vestiduras sacaron su procesión por las calles de Madrid. Uno de sus hermanos mayores explicaba que cuando les llamaron para venir no se lo creían, “somos el último mono en la Semana santa granadina, sólo tenemos 25 años” y por eso han venido acompañando al paso costaleros y personas de todas las cofradías de Granada, porque todas querían estar aquí ante el mundo y ante el Papa. “Hemos llorado mucho, la juventud ha estado y estamos contentos porque nos han seleccionado para venir por ser una hermandad joven, este año es nuestro 25 aniversario y hemos optado por celebrarlo de esta forma. Pero cuando lleguemos a Granada el Obispo nos ha dicho que vayamos directamente a la Catedral. De ahí saldremos por la ciudad para llevar la JMJ a todos los granadinos”. Su mayor ilusión, decían: “Ver al Papa, porque es un hombre santo”.
Tan alegres, que los jóvenes aplaudían ante el paso de un pelotón de la Policía Municipal, que ha caído rendido a los honores, y desfilaban sonrientes por Cibeles. Una noche que ha lucido como nunca en Madrid con sabor a Semana Santa en pleno agosto, y con jóvenes de todo el mundo. Una madrugá única, convertida en un acontecimiento que no volverá a verse en muchos años.
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Foto: Diego Benítez