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Antonio Rendón Domínguez. El paso de la Virgen de los Reyes sale de la Catedral Hispalense a las 8:00 horas de la mañana, casi amaneciendo el 15 de agosto, por la Puerta de Palo, hacia la plaza que lleva su mismo nombre, bajo un silencio sepulcral, que se rompe con el clamor de los presentes, y el repicar de las campanas de la Giralda, para su corto y esperado recorrido: dar una vuelta a la Catedral (unas de las mayores del mundo) y encerrarse entre el repicar de las campanas y el desfile militar ante la patrona.
Miles de sevillano, han salido en la mañana de la Virgen de agosto, para acompañar a la Virgen de los Reyes, y pequeño grupos familiares, que desde algunos pueblos del Aljarafe y de otra comarca del entorno de Sevilla, hacen el camino a pie toda la noche, peregrinando para ver a la Virgen como tradicionalmente, hacían sus antes pasados.
El paso estuvo mandando en el martillo, a las ordenes de la familia Bejarano, tras el paso de la Virgen, participaron en la procesión el arzobispo, Juan José Asenjo Pelegrina, ha sido por primera vez la máxima representación eclesial en el cortejo, y representante de las corporaciones municipales y provinciales, mientras que una unidad de Honores del Ejercito de Tierra, con estandarte, música y una unidad de gastadores cerraba el desfile.
Tras el regreso el arzobispo presidió la Solemne Eucaristía estacional, ante la imagen que quedo instalada en el altar del Jubileo.


















