Conocida
la noticia del incendio provocado esta madrugada en la puerta principal de la
iglesia de Santa Marina, en Sevilla, la Archidiócesis deplora y condena este
hecho incalificable, que ha sido puesto en conocimiento de la Policía por parte
de la Hermandad de la Resurrección, que tiene su sede canónica en dicha
iglesia.
Damos
gracias a Dios porque finalmente no ha habido desgracias personales y, según la
primera revisión efectuada esta mañana en la iglesia, tampoco se han registrado
graves secuelas en el patrimonio de este templo. Pedimos al Señor la conversión
de quienes se atreven a cometer estas vilezas que ofenden a Dios, ofenden
también a los fieles católicos y a muchas personas de buena voluntad, y son
expresión de un odio estéril que sólo genera crispación y temor y que no
contribuye a la pacífica y justa convivencia, de la que tan necesitada está la
sociedad española.
La
Archidiócesis agradece a los bomberos su diligencia y su rápida intervención.
En los próximos días la Parroquia de San Julián, de la que depende este templo,
y la Hermandad de la Resurrección darán a conocer los detalles y horarios
de un acto de reparación y desagravio.